Travesia transcantábrica en paramotor

 

La ruta transcantábrica

 

 

Esa ruta tantas veces soñada, “ tendríamos que buscar un día bueno para despegar de León y aterrizar en la playa”, ¿Cuántas veces lo habremos dicho?.

Pués por fin se ha hecho realidad, el Domingo día 15 de Noviembre de 2015 hemos conseguido llevar a cabo ese trayecto, despegando de Boñar y aterrizando en la playa de Rodiles (Villaviciosa).

Gracias a nuestro amigo Javi Gago y sus conocimientos en la interpretación de esos complicados partes meteorológicos, llenos de flechitas, numeritos y simbolitos, dedujo de ahí, que tendríamos viento suave de componente Sur, desde principio hasta el final. Y así fué, un casi imperceptible Oeste-Sur-Oeste , en la Devesa de Boñar, nos ayudó a salir al aire . Todos despegamos a la primera , circunstancia que no se suele dar cuando las condiciones de viento son tan escasas, pero éste resultó nuestro primer logro. Una vez en el aire, iniciamos la ruta dirección Norte, concretamente hacia las coordenadas que previamente habíamos introducido en los navegadores GPS (43,533292N 5,383740W); gas a fondo para coger la suficiente altura para atravesar la cordillera con seguridad, alcanzamos una altitud cercana a los 2600 mts. Cuando ya teníamos la perspectiva adecuada , pudimos observar que no tendríamos problemas con la niebla, puesto que podíamos ver perfectamente el suelo para localizar posibles aterrizajes de emergencia, cosa que no fue necesaria ya que los cuatro motores funcionaron perfectamente desde principio a fin. Pero nuestra buena suerte no acabó ahí, cuando nos hallábamos a la altura de La Puebla de Lillo los navegadores indicaban una velocidad de aproximadamente 50 Km/h, lo que significa que volábamos con un viento en cola de  unos 12 Km/h que nos empujaba hacia nuestro destino y nos acompañó hasta la misma costa.

Durante algo más de 2 horas pudimos disfrutar de de un vuelo tranquilo, sin meneos, con una temperatura no demasiado fría de un día soleado y de unos paisajes preciosos, tanto los de la montaña como los del mar.

Cuando llegamos a nuestro destino , lo hicimos todavía con bastante altura, en mi caso unos 1000 mts, lo que permitió adentrarnos en el Cantábrico y volar sobre el mar con seguridad y ver la costa desde el otro lado. El primero en aterrizar fué Manu que con su rápida vela réflex nos había tomado la delantera , el siguiente en tomar tierra (en este caso tomar arena) fui yo , no por gusto, sino por que justo cuando estaba sobre la playa se me acabó la gasolina, Javivi por solidaridad también “arenizó” y Felipe que tuvo tiempo para estudiar el terreno buscó una buena zona de hierba y se posó como un pajarín.

En poco tiempo tuvimos ahí nuestro apoyo en tierra, Oli, Vicente y José Miguel sin cuya valiosa ayuda no hubiera sido posible llevar a cabo este viaje.

Todo había salido bien, un vuelo sin percances, en el que todos habíamos disfrutado , ¿Qué más se puede pedir?, pués claro está,  una buena comida. Cargamos los telares en los coches y pusimos rumbo a Villamanin, paramos en Ezequiel y recargamos bien las pilas.



 



 

Bookmark the permalink.

One Response to Travesia transcantábrica en paramotor

  1. Luque says:

    Gracias por esta información para los que no tenemos “guasap”, también existimos. FELICIDADES por esta aventura y me alegro que la hayáis disfrutado, un abrazo a todos.

Deja un comentario